Hay tarjetas que se quedan en un cajón cobrando mantenimiento y renovación, y emisores que convierten la baja en una sucesión de llamados, ofertas y "tiene que venir a la sucursal". La norma está de tu lado: podés darla de baja cuando quieras, sin explicar por qué y, casi siempre, sin moverte de tu casa.
Podés dar de baja la tarjeta en cualquier momento. Los emisores tienen que tener un "botón de baja" visible en el home banking, darte una constancia en el mismo acto y dejar de cobrarte comisiones desde el día en que la pediste. Tener deuda no impide la baja, pero la deuda sigue: la tenés que pagar igual.
Qué dice la norma
- Podés terminar el contrato cuando quieras. La Ley de Tarjetas de Crédito dice que la relación termina cuando el titular comunica su decisión, en cualquier momento. No tenés que justificarla.
- Tiene que haber un botón de baja. El Banco Central obliga a los emisores a tener un "botón de baja" en un lugar destacado de la primera pantalla del home banking, para que puedas hacer la baja en un solo paso.
- También en cualquier sucursal. Además del canal electrónico, te tienen que aceptar el trámite en cualquier sucursal, no solo en la tuya.
- Constancia en el momento. Te tienen que dar constancia de la baja en el mismo acto.
- No más comisiones desde la solicitud. Desde el día en que presentás el pedido, no pueden cobrarte ninguna comisión ni cargo nuevo.
Si llamás por teléfono, es probable que te ofrezcan bonificaciones para que te quedes. Si no te interesan, no hace falta discutir: pedí la baja y el número de trámite.
¿Y si tengo deuda?
Podés pedir la baja igual: el emisor no puede exigirte que canceles la deuda como condición. Lo único que cambia es el canal: si no pagaste completo el último resumen, el emisor puede pedirte que hagas el trámite en persona, en cualquier sucursal.
Lo que la baja no hace es borrar lo que debés. Los consumos, las cuotas pendientes y los cargos anteriores a la baja se siguen debiendo, y cómo te los cobran depende del emisor. Si el problema es la deuda y no la tarjeta, empezá por qué hacer si no podés pagar la tarjeta.
Tarjetas que se renuevan solas o que llegan sin pedirlas
Renovación automática. Si tu contrato prevé que la tarjeta se renueve sola, podés dejar sin efecto la renovación avisando por un medio fehaciente con 30 días de anticipación.
Una tarjeta que no pediste. La Ley de Defensa del Consumidor prohíbe ofrecerte algo que no pediste y que te genere un cargo automático si no lo rechazás. No la actives, avisale al emisor que no la querés y pedí la baja con constancia.
Antes de pedirla
Si la querés dar de baja por lo que cuesta, preguntá antes si te bonifican el mantenimiento o si te pasan a una tarjeta sin costo: muchas veces al emisor le conviene más eso que perderte. Y si no la usás, no des por hecho que no te cuesta nada: el mantenimiento y la renovación se cobran igual, uses la tarjeta o no.
Si ya decidiste darla de baja, hay un orden que evita sorpresas en los resúmenes siguientes: qué resolver antes de pedirla, qué tiene que quedar por escrito y qué revisar después. Lo explico en el capítulo 17 del ebook sobre tarjetas de crédito.