El resumen de la tarjeta se abre casi siempre por el mismo motivo: ver cuánto hay que pagar y hasta cuándo. Todo lo demás se saltea. Y en lo demás es donde aparecen el seguro que nunca pediste, la cuota que te habías olvidado y la compra que no hiciste.
No hace falta ser contador para leerlo. Tiene siempre las mismas partes, en el mismo orden, aunque cada banco las llame un poco distinto.
Arriba están las fechas y los límites; en el medio, los consumos del mes y las cuotas; después, los intereses, los impuestos y los cargos; y al final, el total y el pago mínimo. Antes de pagar, revisá tres cosas: que reconozcas cada consumo, que no haya cargos nuevos y que no haya intereses si el mes pasado pagaste el total.
Dónde ver el resumen de tu tarjeta
Hoy casi todos los emisores lo mandan en forma electrónica: te llega por mail y lo encontrás en la app o el home banking, en la sección de tarjetas, como un PDF que podés descargar. Si preferís el papel, en general podés pedirlo, aunque algunos emisores lo cobran.
La ley exige que el resumen te llegue por lo menos cinco días antes del vencimiento. Si no te llegó, el emisor tiene que tener un teléfono disponible las 24 horas para que consultes el saldo y el pago mínimo. No recibirlo no te exime de pagar: consultá y pagá igual.
Las partes del resumen, una por una
Los nombres cambian de un banco a otro, pero el contenido es el mismo. Esto es lo que vas a encontrar y para qué sirve cada parte:
Tres de esas partes tienen nota propia: qué es cada fecha y dónde encontrarla, en fecha de cierre y vencimiento de la tarjeta; qué pasa si pagás solo el mínimo, en qué pasa si pagás el mínimo de la tarjeta; y cómo se calcula lo que compraste en dólares, en dólar tarjeta y percepción del 30%.
Qué mirar antes de pagar
No hace falta revisar cada renglón con lupa todos los meses. Con tres controles alcanza para que no se te escape nada importante:
- Que reconozcas cada consumo. Recorré la lista de compras. Si hay una que no te suena, antes de alarmarte fijate si no es el nombre legal de un comercio, una cuota vieja o la compra de un adicional. Si igual no es tuya, tenés 30 días para reclamarla: lo explico en qué hacer con un consumo que no reconocés.
- Que no haya cargos nuevos. Un seguro que no contrataste, un servicio que se activó solo, la renovación anual que llegó sin aviso. Son montos chicos que se repiten, y por eso pasan desapercibidos.
- Que no haya intereses, si pagaste el total. Si el mes pasado pagaste todo a tiempo, la línea de intereses tendría que estar en cero. Si no lo está, hay algo para preguntarle al emisor.
El recorrido completo, renglón por renglón y con lo que conviene hacer con cada uno, está en el capítulo 4 del ebook sobre tarjetas de crédito, junto con un ejercicio de cinco minutos que te dice cuánto de tu próximo sueldo ya está gastado.
Tres palabras que confunden
Saldo actual. Es todo lo que debés al cierre: consumos del mes, cuotas que vencen, intereses, impuestos y cargos. Si no querés pagar intereses, ese es el número que tenés que pagar.
Límite de financiación. Es hasta cuánto de tu deuda podés financiar, es decir, dejar para más adelante pagando intereses. No es lo mismo que el límite de compra, y suele ser más bajo.
CFT. El costo financiero total: la tasa más los impuestos y cargos de financiarte. Es el número que sirve para comparar una financiación con otra.