Si llegaste hasta acá, probablemente ya hiciste la cuenta y no da: el resumen dice una cosa y la cuenta del banco, otra. Antes que nada: no es un problema moral. Es un problema de flujo de plata, y tiene salidas. Casi todas funcionan mejor cuanto antes las tomás.
No dejes pasar el vencimiento sin hacer nada. Pagá todo lo que puedas, aunque no llegues al mínimo, y hablá con el emisor antes de esa fecha. Si la deuda ya no entra en tu mes, pedí refinanciar el saldo en cuotas fijas comparando el costo financiero total (CFT), y dejá de sumarle compras a esa tarjeta mientras la pagás.
Qué pasa si dejás de pagar la tarjeta
Conviene saberlo con precisión, porque el miedo a lo que viene suele paralizar más que lo que viene de verdad. Esto es lo que pasa, en orden:
- Mora. Si al vencimiento no pagaste por lo menos el mínimo, sobre lo impago corren intereses punitorios, además de los de financiación, y suele sumarse un cargo por pago fuera de término.
- Tarjeta bloqueada. Lo habitual es que el emisor la inhabilite hasta que regularices.
- Central de Deudores. Los bancos y las emisoras de tarjetas le informan todos los meses al Banco Central cómo está cada deudor, y la clasificación empeora a medida que pasan los días de atraso. Eso lo ven los demás bancos cuando pedís un crédito, y lo toman los informes privados como Veraz.
- Cobranza. Primero llamados y mensajes del banco; después, un estudio de cobranzas. Si la deuda sigue, puede terminar en un juicio.
Nada de esto pasa de un día para el otro, y en cualquier punto se puede negociar. Pero cada etapa te deja con menos opciones que la anterior. Por eso lo que hacés esta semana importa más que lo que hagas dentro de tres meses.
Lo urgente: qué hacer esta semana
- Mirá el número completo. Cuánto debés en cada tarjeta, incluidas las cuotas que todavía faltan. Está en el último resumen de cada una. Si tenés cuotas y débitos repartidos por todos lados, te ayuda cómo mapear cuotas y débitos mensuales.
- Si llegás al mínimo, pagalo antes del vencimiento. Pagar el mínimo a tiempo evita los intereses punitorios y te deja fuera de la mora. No es gratis (qué pasa si pagás el mínimo de la tarjeta), pero este mes es lo que te protege.
- Si no llegás al mínimo, pagá igual lo que puedas. Los punitorios se calculan sobre lo que queda impago: cada peso que pongas achica la base.
- Llamá al emisor antes del vencimiento, no después. Mientras estás al día tenés más margen para negociar que cuando ya estás atrasado.
- No tapes una tarjeta con otra. Sacar un adelanto de efectivo o pasar plata de una tarjeta para pagar otra es de lo más caro que existe, y agranda la deuda en vez de achicarla.
- Frená las compras nuevas en esa tarjeta. Cada consumo nuevo se suma a un saldo que ya genera intereses.
Tus opciones, de menos a más drástica
Cuando no llegás al total, no hay una sola salida. Estas son las que dependen de vos y del emisor de la tarjeta:
Refinanciar la tarjeta: qué es y cómo se pide
Refinanciar es convertir el saldo del resumen en un plan de cuotas fijas. En vez de arrastrar la deuda mes a mes sin saber cuándo termina, sabés cuánto vas a pagar cada mes y hasta cuándo.
No es lo mismo que pagar menos del total. Si pagás una parte, el emisor financia el resto por su cuenta, a su tasa de financiación, y el mes que viene la deuda vuelve a aparecer con intereses encima. Eso pasa solo. La refinanciación en cuotas fijas, en cambio, hay que pedirla.
Muchos emisores la ofrecen con nombre propio: en las tarjetas Visa de varios bancos se llama Plan V, y en las Mastercard, Mastercard Cuota. Se pide una vez cerrado el resumen, desde la app, el home banking o por teléfono, y en general podés elegir entre 3 y 24 cuotas. La primera cuota llega en el resumen siguiente, y cada cuota pasa a formar parte del pago mínimo de ese mes.
Qué preguntar antes de aceptar
Antes de confirmar, pedí estos datos y guardalos por escrito (una captura de la app o un mail):
- El CFT del plan, no solo la tasa nominal. El CFT incluye impuestos y cargos, y es el número que sirve para comparar.
- El monto de cada cuota y cuántas son.
- El total que vas a terminar pagando, sumando todas las cuotas.
- Si la tarjeta sigue habilitada mientras pagás el plan.
- Si podés cancelarlo antes y si eso tiene algún cargo.
¿Conviene refinanciar la tarjeta?
Refinanciar no hace desaparecer la deuda: la ordena y le pone fecha de fin. Vas a pagar más de lo que debés hoy, porque el plan tiene intereses. La pregunta es si pagás menos que con la alternativa y si lo podés sostener.
Conviene cuando la cuota fija entra en tu presupuesto todos los meses, no solo este, y cuando el CFT del plan es más bajo que el de seguir financiando el saldo (ese dato está en tu resumen). Compará siempre CFT contra CFT.
No conviene cuando la cuota tampoco te entra: firmar un plan que vas a incumplir te deja peor que antes. Y no conviene si vas a seguir usando la tarjeta como hasta ahora. Si mientras pagás las cuotas del plan cargás compras nuevas, en unos meses tenés el plan y una deuda nueva encima.
Si ya estás en mora
Todavía se puede negociar, y conviene hacerlo antes de que la deuda llegue a juicio. Llamá al emisor o, si la deuda ya la maneja un estudio de cobranzas, pedile una propuesta de pago por escrito. Tres cuidados:
- Confirmá con quién hablás. Pedí el nombre del estudio y el número de la deuda, y verificá con el emisor que efectivamente la gestionan ellos.
- No aceptes un plan que no vas a poder sostener. Romper un acuerdo te deja con menos margen para el siguiente.
- Cuando termines de pagar, pedí la constancia de libre deuda y guardala.
Salir de la deuda es otra cosa
Todo lo de arriba sirve para que este mes no se convierta en un problema más grande. Salir de la deuda es otra cosa: es un procedimiento, y el orden en que hacés las cosas pesa más que la fuerza de voluntad.
Las señales para darte cuenta a tiempo, el orden para salir (incluida la salida que no depende del emisor de la tarjeta y que suele ser la que más baja el costo) y cómo funcionan la mora y el historial están en la Parte III del ebook sobre tarjetas de crédito.
Mientras tanto, para ordenar lo que entra cada mes y que la cuota del plan tenga su lugar, te sirve el método de los sobres digitales. Y si la deuda ya involucra varias tarjetas, préstamos y cuotas, mirar el conjunto con alguien de afuera ayuda: es lo que hacemos en el Diagnóstico Financiero.