Casi nadie busca cómo salir del Veraz por curiosidad. Lo buscás porque te rechazaron una tarjeta, un préstamo o un alquiler, y del otro lado te dijeron "figurás en el Veraz". Sin más explicación.
Primero lo malo: no hay un trámite que te saque de un día para el otro. Lo bueno: el plazo tiene un límite por ley, y lo que hagas con la deuda cambia cuánto tiempo te sigue.
Para salir del Veraz hay que resolver la deuda que te puso ahí. Si todavía debés, puede figurar hasta cinco años; si la pagás, el plazo baja a dos años desde que la cancelaste (Ley 25.326, art. 26). Cuando pagues, pedí sí o sí el libre deuda y, si el dato no se actualiza, reclamá por escrito. Ojo: nadie puede borrarte a cambio de plata sin que pagues la deuda.
Qué es el Veraz y en qué se diferencia de la Central de Deudores
Son dos cosas distintas, y confundirlas hace que reclames en el lugar equivocado.
La Central de Deudores es del Banco Central (BCRA). Reúne lo que le informan todos los meses los bancos, las emisoras de tarjetas y otros proveedores de crédito. Es pública y gratuita, y clasifica a cada deudor en una situación del 1 al 5 según cómo viene pagando. Qué significa cada número está explicado en situación crediticia BCRA: qué significa cada número del 1 al 5.
Veraz es una empresa privada, de Equifax, que arma informes de crédito y se los vende a bancos, comercios e inmobiliarias. La ley le permite juntar datos de fuentes públicas y también los que le pasan los propios acreedores (Ley 25.326, art. 26). Por eso podés figurar en Veraz por una deuda con una empresa que no sea un banco, como por ejemplo una compañía de celular, y no aparecer en la Central de Deudores.
La regla práctica que da el propio BCRA: el reclamo se hace ante quien informó el dato. El BCRA no administra las bases privadas, así que no puede corregir lo que dice Veraz.
Cómo saber gratis si estás en el Veraz
Tenés derecho a pedir gratis los datos que una base tiene sobre vos, una vez cada seis meses (Ley 25.326, art. 14). Para Veraz, el pedido se hace en el sitio de Equifax para personas.
Tené cuidado con una cosa: hay sitios que copian la estética de Veraz para cobrarte o pedirte datos. Y el informe gratuito alcanza. No hace falta comprar un "informe completo" para saber si figurás.
En el mismo momento, mirá la Central de Deudores del BCRA con tu CUIL: podés hacerlo en nuestra consulta de la Central de Deudores, que te explica el resultado. Entre las dos tenés la foto completa de lo que ve un banco cuando te evalúa.
Deuda vieja en el Veraz: cuándo la borran
La Ley 25.326 pone un tope a cuánto tiempo un informe de crédito puede mostrar una deuda. Depende de si la pagaste o no.
Si todavía no la pagaste
Puede figurar hasta cinco años. Ese plazo se cuenta desde la última información negativa que se registró de esa deuda, no desde el día en que te atrasaste por primera vez (Decreto 1558/2001, art. 26).
Si tenés una deuda muy vieja, antes de pagarla conviene que un abogado mire desde cuándo se cuenta el plazo y si la deuda todavía se puede reclamar.
Si ya la pagaste
El plazo baja a dos años desde la fecha en que cancelaste la deuda (Ley 25.326, art. 26, y su decreto reglamentario). Durante ese tiempo, el informe puede seguir mostrando que existió, pero tiene que mostrarla como cancelada, no como impaga.
Esa diferencia importa más de lo que parece. Un banco no lee igual "debe" que "debió y pagó". La segunda es una historia que se puede explicar; la primera, en general, es un no.
Y un dato que te puede aliviar: los pagos que hiciste en término no tienen plazo de eliminación. Pueden quedar para siempre, y te juegan a favor.
Cómo pedir la actualización o la baja si ya pagaste
- Pedí el libre deuda. Es la constancia, firmada por el acreedor, de que esa deuda está cancelada. Pedila siempre, aunque te digan que "se actualiza solo". Guardá también los comprobantes de cada pago.
- Esperá el ciclo normal. Los acreedores informan una vez por mes. Según el BCRA, si pagaste después del último período publicado, el cambio aparece en una actualización posterior. Dale uno o dos meses.
- Si no se actualiza, reclamá por escrito ante quien informó el dato, con copia del libre deuda. Si es Veraz, también ante Equifax. Guardá el número de reclamo y la respuesta.
- Plazos de la ley. Un pedido para conocer tus datos tiene que responderse en 10 días corridos (art. 14). Un pedido de corrección, actualización o supresión, en 5 días hábiles (art. 16). Mientras revisan, tienen que marcar el dato como "en revisión".
- Si no responden o se niegan, podés denunciarlo ante la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) o iniciar una acción de hábeas data, que es un juicio. Para eso, hablá con un abogado.
Qué no hacer
- No le pagues a quien promete "sacarte del Veraz" sin pagar la deuda. Si el dato es correcto y está dentro del plazo legal, nadie lo puede borrar. Si es incorrecto, el reclamo es gratis y lo podés hacer vos. Lo único que se compra ahí es la promesa.
- No tomes un préstamo caro para tapar otra deuda. Cambiás una deuda que ya figura por una más cara que todavía no figura, y el problema de fondo, que no te alcanza, sigue ahí. Muchas veces termina en dos registros en lugar de uno.
- No firmes un plan que no vas a poder sostener. Un acuerdo incumplido te deja con menos margen para el siguiente.
- No le pagues a un estudio de cobranza sin verificarlo. Pedí el nombre del estudio y el número de la deuda, y confirmá con el acreedor original que lo gestionan ellos. Y sabé que la ley les prohíbe intimidarte o mandarte reclamos que parezcan de un juzgado cuando no lo son (Ley 24.240, art. 8 bis).
El plan para salir del Veraz de verdad
Hasta acá, lo que dicen los abogados: plazos, reclamos, libre deuda. Todo eso sirve para que el registro refleje la realidad. Pero si la realidad es que debés más de lo que te entra, el registro es el síntoma. Para salir del Veraz y no volver, hay que arreglar el flujo de plata que te llevó ahí.
1. Hacé la lista completa, con los datos de la Central y del Veraz
Una lista, un renglón por deuda: a quién le debés, cuánto, si estás al día o atrasado, desde cuándo, cuánto pagás por mes y qué tasa tiene (el CFT, si lo sabés). Incluí todo: tarjetas, préstamos, cuotas, la deuda con el celular, lo que le debés a un familiar.
Los informes te sirven de control: lo que aparece en la Central o en Veraz y no está en tu lista, se suma. Si tenés cuotas y débitos desparramados, te ayuda cómo mapear cuotas y débitos mensuales.
2. Lo primero es no sumar un atraso nuevo
Esta es la parte que más gente hace al revés. Cuando aparece la deuda vieja, la reacción es juntar todo para pagarla, y en el camino se deja de pagar la tarjeta que venía al día.
Pensalo así: la deuda vieja ya está registrada; el daño está hecho y el reloj ya corre. Una deuda que hoy está al día todavía no tiene ningún registro negativo. Cuidarla es lo más barato que podés hacer por tu historial. Entonces, el primer peso va a lo que está al día: el mínimo de la tarjeta, la cuota del préstamo. Si ni eso te alcanza, leé qué hacer si no podés pagar la tarjeta antes de seguir.
3. Calculá cuánto podés poner por mes, de verdad
No lo que te gustaría, lo que te sobra después de lo esencial: vivienda, comida, transporte, servicios, lo de los chicos. Ese número es tu techo para cualquier acuerdo. Si no lo sabés con precisión, registrá un mes completo en la planilla de control de gastos; sin ese número, cualquier plan es una apuesta.
Un ejemplo, con números redondos. Entran $1.250.000. Lo esencial suma $930.000. Quedan $320.000. De ahí salen $110.000 del mínimo de una tarjeta que está al día y $135.000 de la cuota de un préstamo. Para la deuda atrasada quedan $75.000 por mes. Ese es el número que vas a llevar a la negociación, no el que te pidan.
4. Elegí cuál de las atrasadas pagar primero
Si tenés más de una deuda en mora, no las ataques a todas a la vez con migajas. Concentrá y elegí con este orden:
- La que te traba algo concreto. Si necesitás operar con un banco en particular (porque ahí cobrás o porque ahí vas a pedir algo), esa va primero.
- La que sigue creciendo más rápido. Entre dos deudas parecidas, la de interés más alto te cuesta más cada mes que esperás.
- La que podés cerrar entera en poco tiempo. Una deuda chica que cancelás en dos o tres meses te da un libre deuda, un acreedor menos que te llama y, a partir de ahí, el plazo de dos años corriendo.
Las deudas muy viejas, las que están cerca del límite de cinco años, son un caso aparte: ahí vale lo que dijimos antes, primero la consulta legal.
5. Negociá cuando tu número no alcanza para pagarla como está
Si con lo que te sobra por mes no llegás a cancelar la deuda en un plazo razonable, es momento de negociar. Cuanto antes, mejor: una deuda que todavía está en el banco suele tener más margen que una que ya pasó a un estudio o a juicio.
- Llevá tu número. Con el ejemplo de arriba: "puedo pagar $75.000 por mes". Pedí que te propongan un plan a esa medida o un pago único con descuento, si alguna vez podés juntar una parte.
- Todo por escrito antes de pagar: monto total, cantidad de cuotas, qué pasa si te atrasás una, y que al terminar te entregan el libre deuda.
- Preguntá cómo lo van a informar mientras pagás el plan y cuando lo termines.
- Si la deuda es de tarjeta y todavía estás a tiempo, refinanciar el saldo en cuotas fijas puede evitar la mora. Cómo se pide y qué preguntar está en qué hacer si no podés pagar la tarjeta.
6. Sostené el presupuesto mientras dura el plan
Un plan de pagos dura meses, y en esos meses aparecen el cumpleaños, la heladera que se rompe y el aumento del alquiler. Lo que hace que un plan se cumpla no es la fuerza de voluntad: es que la cuota tenga su lugar separado desde el día que cobrás.
Apartá la cuota apenas entra el sueldo, antes de gastar en lo demás. El método de los sobres digitales sirve justo para eso. Y dejá un colchón chico, aunque sea de una cuota, para que un imprevisto no te haga romper el acuerdo.
7. Controlá que el informe se actualice
Cuando termines de pagar: libre deuda en mano, uno o dos meses de espera, y volvé a mirar la Central de Deudores y el Veraz. Si no cambió, reclamo por escrito como explicamos arriba. Y a partir de ahí, cada mes al día suma historia positiva.
Si tus deudas son sobre todo de tarjeta, el ebook sobre tarjetas de crédito dedica la Parte III a cuando se complica: las señales, el orden para salir y cómo funciona el historial.
Esto es contenido educativo, no asesoramiento legal. Para un reclamo formal, una acción de hábeas data o una deuda que está en juicio, consultá con un abogado.